#Embajadordental3 | María Arbide, directora clínica de Galdakao Plus Dental: “Los autónomos también somos consumidores y es un derecho que nos eliminen la cláusula suelo”

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Luchadora y combativa. Así es María Arbide, directora de clínica de Galdakao Plus Dental, y nuestra tercera profesional escogida para la serie #Embajadordental. Ni se deja amilanar ni deja que le digan cómo o cuándo vivir sus sueños. Todo eso sin un ápice de soberbia. “Soy una más del equipo. Jamás me he considerado directora de clínica, hago lo que me corresponde y no tengo ningún privilegio respecto al resto”. Tampoco se queda quieta ante lo que ella considera una injusticia: el rechazo de los bancos y la Justicia a retirar la cláusula suelo a los préstamos hipotecarios contratados por autónomos y pymes. Si estás en un caso parecido, merece la pena que leas esta entrevista. Seguro que te dan ganas de unirte a su causa.

Usted es directora de clínica, pero no es doctora, ¿cómo valora la corriente actual que aboga por que la dirección clínica sea ejercida por un doctor o doctora? 

“Galdakao Plus Dental está formado por diferentes especialistas, cada uno en su campo,  integrando diferentes especialidades para conseguir tratamientos satisfactorios y de calidad. Trabajamos en equipo y yo soy una más. Jamás me he considerado directora de clínica, hago lo que me corresponde y no tengo ningún privilegio respecto al resto. En cuanto a que la dirección clínica sea ejercida por un doctor o doctora, personalmente  opino que el problema no es ese. El verdadero problema estriba en que la persona que lleva la dirección de la clínica no debe interferir para nada en  los diagnósticos y tratamientos que el doctor o la doctora prescriban, tratando de añadir tratamientos innecesarios e incrementando los presupuestos a los pacientes, con tal de conseguir los objetivos económicos que les fijan mensualmente las franquicias”.

¿Cómo se decidió a dar el salto y abrir su propia clínica?

“Mi marido –tuvo su propio laboratorio protésico durante 35 años- siempre decía que iba a poner una clínica dental, pero no se decidía nunca y yo, por mi parte, siempre había trabajado en el mundo de la empresa. Mi primer trabajo fue en Internacional Siderúrgica, S.A., una empresa familiar que se vio muy afectada por las inundaciones del 83 y la crisis del 85 y cerró. Trabaje muchos años,  me encantaba mi trabajo, aprendí mucho y guardo muy buenos recuerdos, aún mantengo muy buena relación con mis primeros jefes. De la empresa familiar, di el salto a una multinacional. Fui la secretaria de la delegación en Bilbao de una multinacional alemana, Software AG España S.A. Fueron 12 años muy buenos, pero, cerraron la delegación y me vi otra vez en el paro. Tenía ya muchos años y pensé que lógicamente mi vida laboral por cuenta ajena había terminado. Y entonces pensé, ahora o nunca, y le dije a mi marido que ya que él no se había lanzado a poner la clínica, la iba a poner yo. Me miró con cara extraña, ¿tú? Sí, yo. Soy una persona muy trabajadora y enérgica, me encantan los retos. No tenía ni idea de dientes, pero sabía que si me rodeaba de un buen equipo de odontólogos vocacionales, y que, además, hubiesen hecho una especialidad, entre todos sacaríamos mi proyecto adelante”.

¿Fue difícil? 

“Al principio sí, como todo. Además, con el hándicap  añadido de que, al ser mi marido protésico, el mismo Colegio de Odontólogos nos miraba con recelo. Lo entiendo, sé que aún hoy día, hay protésicos que hacen y colocan ellos mismos las prótesis sin que intervenga para nada el dentista, pero nosotros nunca hemos funcionado así. De hecho, acudí a un curso organizado por el Colegio de Odontólogos, y aproveché para decirle insitu al  secretario que estaba harta y que no trabajábamos como una clínica de protésicos. Todo lo contrario. Mi marido jamás en su vida colocó una prótesis en la boca de ningún paciente y lo pueden atestiguar todos nuestros colaboradores. El Colegio debería vigilar más este tema y meterse de lleno con las clínicas que funciona de forma ilegal. He luchado sin descanso para conseguir el reto que me había propuesto desde el principio: ser diferente. Para mí es fundamental que el paciente se sienta a gusto y pueda ofrecerle odontólogos especializados en todos los tratamientos, es decir, funcionar como una clínica dental actualizada con una atención integral en todas las áreas de la Odontología“.

¿Considera que el sector dental es un calco del resto de sectores, es decir, con muchas mujeres con un nivel profesional muy alto pero pocas en ámbitos de decisión y/o dirección?

“Evidentemente los tiempos han cambiado y se han logrado grandes avances, pero los estereotipos tradicionales que aún funcionan en nuestra sociedad afectan la autonomía e independencia de las mujeres. Las mujeres estamos sobrerrepresentadas entre la población pobre, en la informalidad laboral y en el desempleo, y subrepresentadas en los ámbitos de decisión del sector público y privado. Nos encontramos doblemente ocupadas, al ser las principales responsables de resolver el trabajo doméstico y de cuidado, además de trabajar en forma remunerada fuera del hogar. Para las mujeres que trabajamos fuera de la casa, implica una sobrecarga de tareas y responsabilidades; y para la que lo hace dentro de su casa, se transforma en muchos casos en un condicionante para su participación económica fuera del hogar”.

¿Qué opinión tiene sobre lo que ha pasado con ciertas franquicias dentales? ¿A su juicio, el error nace de que en la dirección no hay personal clínico o hay causas más importantes?

“Ha sido una manera de que los pacientes se den cuenta de que nadie regala nada.  Las franquicias tienen mucho poder económico y algunos anuncios de televisión pueden hacer mucho daño y engañar muy bien hasta el punto de que los pacientes se atreven a pagar los tratamientos por adelantado, algo para mi incomprensible. El error no está en que en la dirección no haya personal clínico ni mucho menos. Lo que ocurre es que en las franquicias tienen que lograr mensualmente unos objetivos económicos determinados, sí o sí, y eso lógicamente son los pacientes quienes lo pagan”.

¿Quién cree que ha perdido más en esta situación: el profesional o el paciente?

“En cualquier clínica, si hay buenos profesionales y con ética, se sigue actuando como siempre. El que ha perdido es el paciente de las franquicias que ha pagado tratamientos por adelantado, normalmente los ha financiado y se ha encontrado con un grave problema económico y con el tratamiento sin realizarse”.

¿Cómo cree que van a ser la Odontología y las consultas de aquí a diez años?

“Prever cómo serán las clínicas dentro de 10 años, es difícil a la velocidad que se producen los cambios actualmente. Yo puedo hablar de cómo creo que debe de ser una consulta hoy. Tiene que ser un equipo multidisciplinar formado por profesionales especializados en diferentes áreas de la odontología, altamente cualificado, en continua formación y de máxima calidad humana. También hay que integrarse en el mundo de las nuevas tecnologías. No queda más remedio, hay que avanzar con los tiempos”.

Tiene una lucha muy particular con los bancos por la cláusula suelo, ¿podría contárnosla?

“Cuando decidí poner la clínica, solicité un crédito hipotecario, la entidad financiera me hizo crear una sociedad y poner el crédito a nombre de la sociedad, con el aval de mi casa. Comenzaron a bajar los intereses y yo seguía pagando lo mismo. Cuando a bombo y platillo se comenzó a hablar de las cláusulas suelo, yo no me di por aludida, desconocía  lo que era. Cuando ya nos fuimos enterando, miré la escritura de hipoteca y, efectivamente, tenía cláusula suelo. Inmediatamente envié un escrito a la entidad bancaria, no me contestaban y tuve que hacer numerosas llamadas para que respondiesen. La respuesta fue que, al ser el prestatario una persona jurídica, siendo además la finalidad del mismo la financiación para inversión en negocio, no cabe en ningún caso que les sea de aplicación la Ley General para la Defensa de Consumidores y Usuarios. Lógicamente, solamente me quedaba la vía judicial. Había muchas sentencias favorables y pensé que así lo conseguiría, por lo que demandé a Laboral Kutxa. Perdí el juicio y las costas. Apelé y volví a perder”.

¿Qué acciones quieres llevar a cabo y qué quieres conseguir para el colectivo de pymes y/o autónomos?

“Parece ser que la Justicia no es tan justa. Si para un juez es legal el cobro de cláusulas suelo a los autónomos y pymes, ¿por qué para otro es ilegal? He escrito a Mariano Rajoy, al presidente del Banco Central Europeo Mario Draghi,  al presidente del Tribunal de Justicia del País Vasco, Juan Luis Ibarra, he llamado a Bruselas, he hablado con Tonia Echarri, analista del El Correo y colaboradora en Radio Nacional y en televisiones. Ante tal injusticia, y a pesar del riesgo de que el costo económico si pierdo va a ser elevado, considero que esto es un derecho y lucharé sin descanso para conseguirlo. He interpuesto recurso de casación ante la Sala Primera del Tribunal Supremo. Los autónomos y pymes no tenemos que ser discriminados ya que también somos usuarios y consumidores”.


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